POLÉMICA POR PROPUESTA MILITAR DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA Una tormenta política provocaron las recientes declaraciones del abogado y candidato presidencial Abelardo de la Espriella, quien detalló cómo sería su estrategia de seguridad en las regiones. De la Espriella aseguró que visitará cada departamento con lista en mano y condicionará la permanencia de los altos mandos militares a la entrega de resultados inmediatos: "General, ¿qué necesita para entregarme a esos bandidos en 30 días? General, en 30 días me entrega a esos bandidos y, si no, el que se va es usted", afirmó de forma tajante. Sus palabras generaron una inmediata reacción de rechazo en redes y sectores sociales, donde se difundió un video advirtiendo sobre el peligro de este enfoque. Críticos señalan que la exigencia ciega de resultados y la presión por cuotas de bajas bajo amenaza de destitución reviven la lógica que desató la época más oscura del país: los falsos positivos. "La historia ya nos enseñó el costo de convertir vidas en estadísticas; cuando la prioridad es la cifra y no la justicia, los muertos los pone el pueblo", advirtieron las denuncias.
POLÉMICA POR LA PROPUESTA MILITAR DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA
Las recientes declaraciones del abogado y candidato presidencial Abelardo de la Espriella desataron una tormenta política al detallar su estrategia de seguridad en las regiones. De la Espriella aseguró que visitará cada departamento con una lista en mano y condicionará la permanencia de los altos mandos militares a la obtención de resultados inmediatos: «General, ¿qué necesita para entregarme a esos bandidos en 30 días? General, en 30 días me entrega usted a esos bandidos y, si no, el que se va es usted», afirmó sin rodeos.
Sus palabras provocaron una reacción inmediata de rechazo en redes sociales y sectores públicos, donde se difundió un video que alertaba sobre el peligro de este enfoque. Los críticos señalan que la exigencia ciega de resultados y la presión por lograr bajas tasas de desempleo bajo la amenaza de destitución reviven la lógica que desató la época más oscura del país: los falsos positivos. «La historia ya nos ha enseñado el precio de convertir vidas en estadísticas; cuando la prioridad es el número y no la justicia, los muertos son puestos por el pueblo», advertían las quejas.

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