Corte ordenó investigar a Abelardo de la Espriella por presunto soborno a paramilitar… ¡y las pruebas desaparecieron misteriosamente en la Fiscalía!
Doce años después de que la Corte Suprema solicitara investigar a Abelardo de la Espriella por una presunta oferta de dinero a un jefe paramilitar para que guardara silencio, el expediente desapareció de la Fiscalía. La denuncia, revelada por Daniel Coronell, destapa un escándalo que vuelve a sacudir sus aspiraciones presidenciales.
Doce años después de que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ordenara la investigación del hoy candidato presidencial Abelardo de la Espriella por una presunta oferta de soborno a un testigo paramilitar, las copias simplemente no aparecen en la Fiscalía. Como si se las hubiera tragado la tierra.
La revelación forma parte de una investigación del periodista Daniel Coronell, quien descubrió que la Ley 323 del 21 de octubre de 2013 ordenaba la entrega de copias para que la Fiscalía pudiera investigar si De la Espriella había incurrido en conducta irregular. Pero hoy, más de una década después, no hay rastro del expediente en ningún departamento del organismo acusador. Nadie sabe si se investigó. Nadie sabe si se archivó. Nadie sabe nada.
La orden surgió de la resolución mediante la cual la Corte Suprema acusó a la exsenadora Piedad Zuccardi de conspiración para delinquir agravada por vínculos con grupos paramilitares. En la página 49 de dicho documento aparece una conversación grabada entre el parapolítico convicto Javier Cáceres, Nicolás Curi y el abogado Hugo Atencia, defensor de Uber Enrique Bánquez, alias Juancho Dique, jefe paramilitar en Los Montes de María.
Según el Supremo, "Hugo Atencia manifiesta a sus interlocutores que su representado, el postulado Juancho Dique, se queja porque Libardo Simancas (...) lo ha mirado mal y no le ha enviado el dinero que le mandaron para ofertar con la Gata y Hilsaca a través del abogado Abelardo de la Espriella".
La resolución es aún más directa: “Los dos comerciantes presentes y el exgobernador ofrecen dinero a Juancho Dique, por intermedio de Abelardo de la Espriella, para que no los mencione en su versión libre de Justicia y Paz…”.
La grabación que se conserva en los archivos del Tribunal es demoledora. En ella se puede escuchar:
—"Me dijo un amigo del Departamento (...) que le había enviado 300 a Juancho Dique", dice Javier Cáceres.
—"No ha enviado nada", responde Hugo Atencia.
—"Luego los pilló el intermediario", respondió Cáceres.
Y más adelante, Atencia cita al propio paramilitar: “Él no recuerda que yo le dije que Abelardo de la Espriella me había visitado aquí (…) porque le mandaron a Abelardo de la Espriella: la Gata y el Turco”.
Para ese entonces, De la Espriella era abogado de Alfonso ‘el Turco’ Hilsaca en el proceso por el feminicidio de cuatro trabajadoras sexuales en Cartagena. Según el relato grabado, el hoy aspirante presidencial habría llegado incluso por sorpresa al lugar de reclusión de alias Juancho Dique. Atencia narró así el episodio: “le mandaron a Abelardo de la Espriella y resulta que el hp (Juancho Dique) me dice a mí que cuando yo autorizo la entrada del abogado, yo pensé que era usted (…) Él estaba esperando alguna vaina, él no es ningún pendejo”.
La Corte Suprema concluyó que los empresarios y políticos señalados de vínculos con paramilitares “le envían a Dique a su sitio de reclusión al abogado Abelardo de la Espriella para ofrecerle dinero a cambio de no ser mencionados en su versión libre”.
Por esa razón, compulsó copias para que la Fiscalía determinara si el abogado había cometido algún delito. Pero hoy, doce años después, esas copias no aparecen. No hay respuesta oficial, no hay explicación, no hay resultados.
La investigación de Daniel Coronell deja una pregunta inquietante en el aire: ¿cómo desaparece una orden directa de la Corte Suprema contra un personaje que hoy busca llegar a la Casa de Nariño? El silencio de la Fiscalía solo aumenta la sombra sobre un episodio que, lejos de aclararse, parece haberse perdido en un archivo fantasma.

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